Roskilde

Treinta kilómetros al oeste de Copenhague, junto a las aguas tranquilas de su fiordo, se alza Roskilde, una ciudad que guarda mil años de historia danesa entre sus calles empedradas. Aquí gobernaron los reyes vikingos, aquí descansan 40 monarcas bajo bóvedas góticas de ladrillo, y aquí puedes navegar en réplicas exactas de barcos del siglo XI construidas por carpinteros que usan las mismas herramientas que sus antepasados. No es la Dinamarca de postal que imaginas: es mejor. Es la Dinamarca auténtica, donde la historia se toca con las manos y el pasado sigue vivo en cada rincón.
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Por qué Roskilde merece tu tiempo
La capital olvidada que nunca dejó de importar
Antes de que Copenhague fuera siquiera una idea, Roskilde era el corazón palpitante de Dinamarca. Fundada alrededor del año 998 por el rey Harald Bluetooth (sí, ese Bluetooth), la ciudad sirvió como capital del reino hasta 1443. Pero perder la capitalidad no significó perder relevancia: la Catedral de Roskilde se convirtió en el panteón oficial de la monarquía danesa, un estatus que mantiene hasta hoy.
Lo fascinante de Roskilde es su doble personalidad. Por un lado, es la guardiana de la tradición, donde cada verano miles de peregrinos históricos recorren sus naves góticas. Por otro, es la ciudad más rebelde del país: desde 1971 alberga el Festival de Roskilde, uno de los mayores festivales de música de Europa, donde 130.000 jóvenes transforman campos agrícolas en una ciudad temporal de rock, arte y contracultura.
Qué hace única a esta ciudad
El Museo de Barcos Vikingos no es un museo convencional. Frente a ti, cinco barcos originales del año 1070 que fueron hundidos deliberadamente para bloquear el fiordo y proteger la ciudad de invasores. Los rescataron del lodo en 1962, pieza por pieza. Pero aquí viene lo extraordinario: en el astillero anexo, carpinteros construyen réplicas exactas usando hachas, azuelas y técnicas de hace mil años. Puedes verlos trabajar. Mejor aún, puedes subir a esas réplicas y navegar por el mismo fiordo que surcaron tus antepasados vikingos.
La Catedral de Roskilde, Patrimonio de la Humanidad desde 1995, fue la primera catedral gótica construida en ladrillo en Escandinavia. Inspiró todo el movimiento del gótico de ladrillo que se extendió por el norte de Europa. Dentro, 40 reyes y reinas descansan en capillas funerarias, cada una en un estilo arquitectónico diferente según la época del monarca. Es el mayor panteón real del mundo concentrado en un solo edificio.
Cuándo visitar Roskilde
La temporada dorada (mayo a septiembre)
Visita Roskilde entre mayo y septiembre si quieres la experiencia completa. Es cuando operan los paseos en barco vikingo por el fiordo, la razón de peso para muchos visitantes. Las réplicas navegan solo en estos meses, y las plazas se agotan semanas antes. Reserva online con anticipación si este plan está en tu lista.
El clima danés es templado pero caprichoso. Espera temperaturas entre 15°C y 22°C en verano, con lluvias ocasionales. Un paraguas plegable es tu mejor aliado.
La semana crítica: el Festival de Roskilde
Finales de junio y principios de julio marcan el Festival de Roskilde. Durante una semana, la ciudad duplica su población. Los trenes van repletos de jóvenes con tiendas de campaña, el ambiente es eléctrico y caótico, y conseguir alojamiento resulta prácticamente imposible (o carísimo). Si buscas sumergirte en la cultura musical danesa, esta es tu semana. Si prefieres tranquilidad histórica, evítala por completo.
Importante: el festival no se celebra en el centro histórico, sino en campos agrícolas a 4 km al sur. Fuera de esa semana, allí solo encontrarás vacas y hierba.
El otoño e invierno (octubre a abril)
La ciudad se tranquiliza. Los museos reducen horarios (hasta las 16:00 en invierno), no hay navegación vikinga, pero los precios bajan y las multitudes desaparecen. La catedral luce especialmente atmosférica bajo cielos grises. Solo ten en cuenta que cierra frecuentemente por funerales, bodas y actos reales. Revisa siempre el calendario litúrgico en la web oficial antes de ir.
Cómo llegar desde Copenhague
Tren: rápido, frecuente, eficiente
El tren es tu mejor opción, sin discusión. Desde København H (Estación Central de Copenhague) salen trenes regionales (RE) e InterCity (IC) cada 10-15 minutos dirección Holbæk, Kalundborg u Odense. El trayecto dura entre 20 y 25 minutos.
Precio y ahorro clave: Un billete sencillo cuesta aproximadamente 84 DKK. Pero si tienes la Copenhagen Card, el viaje está incluido (zona amplia). De hecho, Roskilde es uno de los destinos que mejor amortiza esta tarjeta turística: transporte de ida y vuelta + entrada a la catedral + entrada al museo vikingo + entrada a RAGNAROCK. Muchos turistas compran billetes de tren separados por error, perdiendo dinero. No seas uno de ellos.
Los trenes daneses son puntuales, limpios y cómodos. Llegarás a la estación de Roskilde, situada en pleno centro histórico, a cinco minutos caminando de la catedral.
Qué ver y hacer en Roskilde
La Catedral de Roskilde: mil años bajo un mismo techo
Entras por la puerta lateral sur. La puerta principal, dorada y monumental, está reservada exclusivamente para el monarca, bodas reales y funerales. Tú y yo somos plebe; usamos la entrada de mortales.
Dentro, el espacio te golpea. Bóvedas de ladrillo rojo se elevan 25 metros sobre tu cabeza. La luz filtrada por vidrieras medievales pinta el suelo de colores. Y por todas partes, tumbas. No son tumbas discretas: son monumentos barrocos, renacentistas, neoclásicos y modernistas que compiten en grandeza.
Lo que no puedes perderte dentro
La Columna Real (Kongesøjlen) es una columna de mármol donde se marcaron las alturas de reyes y visitantes ilustres. El más alto registrado es Christian I con 2.19 metros, aunque los historiadores creen que es un error de medición. También están las marcas del Zar Pedro el Grande de Rusia (2.08m) y el Duque de Wellington. Es un detalle curioso que solo alguien con experiencia local conoce.
El Reloj de San Jorge: Cada hora en punto, este reloj mecánico del siglo XV cobra vida. San Jorge a caballo ataca al dragón, y el dragón aúlla. Es un chillido mecánico que sobresalta a los desprevenidos pero encanta a los niños.
La Capilla de Christian IV: La reja de hierro forjado que la cierra es una obra maestra del metal. Detrás, el ataúd gigante del rey guerrero, cubierto de terciopelo negro y coronas de bronce. Christian IV fue el rey que más amplió Copenhague; ironía que descanse aquí, en la antigua capital.
La tumba preparada de Margarita II: La reina que abdicó en 2024 ya tiene su sepultura lista: una cápsula de vidrio ultramoderna diseñada por artistas contemporáneos. Está cubierta y no se mostrará al público hasta su fallecimiento, pero puedes ver la maqueta en una sala lateral.
Información práctica catedral
Horarios: De abril a septiembre, de 10:00 a 17:00 (domingos desde las 13:00). En invierno cierra a las 16:00.
Precio: Adultos 70 DKK. Niños y adolescentes (0-17 años) gratis. Incluida en Copenhagen Card.
Advertencia crítica: La catedral es una iglesia activa, no solo un museo. Cierra sin previo aviso por funerales privados, bodas o actos reales. Es la queja número uno de los visitantes. Siempre, siempre revisa el calendario en la web oficial antes de desplazarte.
Tiempo de visita: Entre 60 y 90 minutos si miras con atención. Puedes hacerlo en 30 si vas con prisa, pero sería un desperdicio.
El Museo de Barcos Vikingos: historia que flota
Desde la catedral, caminas cuesta abajo atravesando el parque del fiordo. Son 15-20 minutos de paseo agradable con vistas al agua. Llegas al Vikingeskibsmuseet, un edificio brutalista de hormigón de los años 60 que contrasta brutalmente con la elegancia medieval que acabas de dejar atrás.
Dentro, los cinco barcos de Skuldelev te esperan. Fueron hundidos deliberadamente en 1070 para bloquear el fiordo y proteger Roskilde de invasores noruegos. Los arqueólogos los rescataron del lodo en 1962, trozo por trozo, tablón por tablón. Ahora están reconstruidos y expuestos: un barco de carga ancho y robusto, un navío de guerra largo y esbelto, barcos de pesca más pequeños. Cada uno cuenta una historia de comercio, guerra y supervivencia.
El astillero: donde el pasado toma forma
Sal al astillero anexo y verás a carpinteros trabajando en réplicas exactas usando hachas, azuelas, clavijas de madera y técnicas documentadas en sagas vikingas. Puedes hablar con ellos. Puedes ver cómo doblan tablones de roble al vapor, cómo tallan remos, cómo trenzan cuerdas de cáñamo. Es arqueología experimental en vivo.
Y luego puedes subir a esas réplicas y navegar. Los paseos operan de mayo a septiembre, duran aproximadamente una hora, y cuestan unos 150 DKK adicionales al precio de entrada del museo. Las plazas son limitadas. Reserva online con semanas de antelación si quieres remar en un barco vikingo auténtico por el mismo fiordo que surcaron hace mil años.
Información práctica museo vikingo
Horarios: Diariamente de 10:00 a 16:00. En verano (mayo-octubre) hasta las 17:00.
Precio: Temporada alta (mayo-octubre) 160 DKK. Temporada baja 125 DKK. Menores de 18 años gratis. Incluido en Copenhagen Card.
Tiempo de visita: Entre 2 y 3 horas incluyendo el astillero. Si navegas, añade otra hora.
Nota arquitectónica: El edificio actual está protegido como patrimonio brutalista, pero sufre riesgo de inundación. Hay un proyecto aprobado para construir un nuevo edificio que proteja los barcos. Las obras durarán años, pero por ahora todo sigue accesible.
RAGNAROCK: el museo que no esperas
Roskilde no es solo pasado. En el barrio creativo de Musicon, un edificio dorado con una alfombra roja gigante que baja por su fachada alberga RAGNAROCK, el Museo de Pop, Rock y Cultura Juvenil.
Es interactivo, ruidoso, colorido y completamente diferente a todo lo que has visto en la ciudad. Recorre décadas de música danesa e internacional, desde los mods de los 60 hasta el punk, el hip hop y la electrónica contemporánea. Puedes grabar tu propia canción en estudios de grabación funcionales, tocar instrumentos, ver vestuario original de estrellas danesas, y entender por qué el Festival de Roskilde se convirtió en un fenómeno cultural.
Horario: Diariamente de 10:00 a 17:00.
Precio: Adultos 125 DKK. Menores de 18 años gratis.
Tiempo: Entre 1 y 2 horas dependiendo de tu nivel de interacción.
Muchos turistas lo ignoran pensando que es solo para daneses. Es un error. El museo está diseñado para audiencias internacionales y ofrece una perspectiva fascinante sobre la identidad cultural danesa contemporánea.
Sct. Jørgensbjerg: el barrio que el tiempo olvidó
Bajando hacia el puerto, entre la catedral y el museo vikingo, existe un pequeño barrio de pescadores llamado Sct. Jørgensbjerg que parece detenido en el siglo XVIII. Calles empedradas. Casas amarillas y rojas con techos de paja. Jardines con rosas trepadoras. Silencio absoluto excepto por el graznido de gaviotas.
La mayoría de turistas pasa de largo camino al museo vikingo. Es su pérdida. La calle Kirkegade ofrece las mejores vistas fotográficas de Roskilde: casas tradicionales con el fiordo de fondo, barcos mecidos por el viento, luz dorada al atardecer.
No hay entrada, no hay horario, no hay multitudes. Solo una Dinamarca intacta que respira al ritmo de las mareas.
Dónde comer en Roskilde
Para comida tradicional danesa
Restaurant Toppen (Stændertorvet 5) es un clásico local que sirve smørrebrød (pan de centeno abierto con infinitas coberturas) y platos daneses tradicionales en un ambiente acogedor sin pretensiones. Precio medio: 150-250 DKK por persona.
Mumm (Skomagergade 9) es la opción gourmet del centro. Cocina escandinava contemporánea con ingredientes de la región del fiordo. Reserva recomendada, especialmente en verano. Precio: 400-600 DKK por persona.
Para bocados rápidos
El mercado de alimentos junto al puerto (Havnebyen) abre de abril a septiembre con food trucks, puestos de pescado fresco y cerveza artesanal local. Es el lugar favorito de los jóvenes roskildenses en tardes de verano.
Dónde dormir
Roskilde funciona perfectamente como excursión de un día desde Copenhague (30 minutos de distancia), pero si prefieres quedarte:
Hotel Prindsen (Algade 13), en pleno centro histórico, es el hotel más antiguo de la ciudad (desde 1695) con habitaciones renovadas que mezclan historia y comodidad moderna. Desde 1.200 DKK la noche.
Danhostel Roskilde (Vindeboder 7), junto al fiordo, ofrece habitaciones privadas y dormitorios compartidos con vistas al agua. Es limpio, funcional y sorprendentemente tranquilo. Desde 500 DKK por persona.
Consejos prácticos para aprovechar tu visita
Planifica al menos 5-6 horas
Un error común es planear solo 2 horas. Entre la catedral (90 min), el paseo al puerto (20 min), el museo vikingo (2-3 horas) y el almuerzo, necesitas mínimo medio día completo. Si navegas en barco vikingo, cuenta un día entero.
La caminata de vuelta es cuesta arriba
El museo vikingo está a nivel del mar. La estación de tren y el centro histórico están en lo alto de una colina. La caminata de regreso es una cuesta pronunciada de 15 minutos que sorprende a muchos visitantes cansados. Si llevas movilidad reducida o estás agotado, hay taxis en el puerto.
Usa la Copenhagen Card sin dudar
Si visitas Roskilde desde Copenhague, la Copenhagen Card se amortiza casi automáticamente: transporte de ida y vuelta + tres entradas principales. Es la mejor inversión que puedes hacer.
El WiFi del museo vikingo es irregular
La conexión en la planta baja del museo es débil. Descarga mapas y reservas antes de ir o usa datos móviles.
Más allá de Roskilde: Sagnlandet Lejre
A 15 minutos en autobús (línea 207), el centro de arqueología experimental Sagnlandet Lejre (Tierra de Leyendas) recrea asentamientos prehistóricos completos. Han reconstruido el Gran Salón Real vikingo más grande jamás hallado en Dinamarca. Es inmersivo, educativo y absolutamente fascinante, especialmente si viajas con niños.
Horario: Varía según temporada. Consulta web.
Precio: Adultos 160 DKK. Niños 110 DKK.
Roskilde te espera con mil años de historias
Hay ciudades que exhiben su historia en vitrinas y hay ciudades donde la historia todavía respira. Roskilde pertenece al segundo grupo. Aquí navegas en barcos que tus ancestros construyeron. Caminas entre los muertos que forjaron una nación. Escuchas el mismo viento que mecía las velas vikingas hace mil años.
No necesitas una semana. Necesitas un día completo de atención plena. Y quizás, solo quizás, cuando el astillero cierre y el último remo vikingo descanse contra el muelle, entiendas por qué los daneses nunca olvidaron esta ciudad aunque dejara de ser capital.
Explora más destinos daneses en nuestra guía de Copenhague o descubre las costas del norte en nuestra sección de playas escandinavas.
Fotografía principal de Daniel Marshall
