Castillos de Dinamarca

Dinamarca alberga tres de los castillos renacentistas más fascinantes del norte de Europa, cada uno con una personalidad completamente distinta. El Castillo de Kronborg se alza como guardián del estrecho de Øresund y es mundialmente conocido como el escenario de Hamlet. El Castillo de Frederiksborg, reflejado en las aguas de su lago, es una sinfonía barroca que custodia 500 años de historia danesa. Y en pleno corazón de Copenhague, el Castillo de Rosenborg guarda el tesoro más preciado: las Joyas de la Corona Danesa. Esta guía te llevará por estos tres imprescindibles, con toda la información práctica que necesitas para planificar tu visita y aprovechar cada minuto.
Secciones de este artículo
Castillo de Kronborg: la fortaleza de Hamlet
El guardián del estrecho
El Castillo de Kronborg (Kronborg Slot) no es un castillo cualquiera. Durante más de 400 años, esta imponente fortaleza controló uno de los pasos marítimos más estratégicos de Europa: el estrecho de Øresund, que separa Dinamarca de Suecia por apenas 4 kilómetros. Cada barco que navegaba entre el Báltico y el Mar del Norte debía pasar bajo las murallas de Kronborg y pagar las famosas Tasas del Sund, convirtiendo este lugar en una de las principales fuentes de ingresos de la corona danesa durante siglos.
Lo que comenzó como la fortaleza medieval de Krogen en la década de 1420 fue transformado por el rey Federico II entre 1574 y 1585 en uno de los castillos renacentistas más impresionantes del norte de Europa. Su fama se disparó cuando William Shakespeare lo inmortalizó como "Elsinore", el sombrío escenario de la tragedia de Hamlet. Aunque no hay evidencia de que el dramaturgo inglés visitara el lugar, la conexión entre ambos es ya inseparable.
Información práctica para tu visita
Horarios de apertura:
- Mayo a octubre: todos los días de 10:00 a 17:00
- Noviembre a abril: martes a domingo de 11:00 a 16:00 (cerrado los lunes)
- Cerrado el 24, 25 y 31 de diciembre, y 1 de enero
Precios de entrada:
- Adultos: 145 DKK en temporada alta (mayo-octubre) / 125 DKK en temporada baja
- Estudiantes con carnet válido: 135 DKK / 115 DKK
- Menores de 18 años: entrada gratuita
La duración recomendada para la visita completa es de 2 a 3 horas. Esto te permite recorrer las salas principales, descender a las casamatas subterráneas y caminar por las murallas con vistas al mar.
Cómo llegar desde Copenhague
Llegar al castillo es sencillo y la propia ruta forma parte de la experiencia. Desde la Estación Central de Copenhague (København H), toma el tren hacia Helsingør. El trayecto dura aproximadamente 45 minutos y los trenes salen cada 20-30 minutos.
Una vez en la estación de Helsingør, el castillo está a un paseo de 10-15 minutos a través del casco histórico. Sigues las señales hacia el puerto y, de repente, las torres del castillo se recortan contra el cielo. Si viajas en coche, hay aparcamiento de pago disponible cerca del recinto.
Qué ver dentro del castillo
Las casamatas: el corazón oscuro de Kronborg
Descender a las casamatas subterráneas es descender literalmente a las entrañas de la fortaleza. Estos pasadizos oscuros, fríos y húmedos servían como refugio para los soldados durante los asedios y almacenaban provisiones. Aquí, en una caverna iluminada tenuemente, encontrarás la imponente estatua de Holger el Danés (Holger Danske), el héroe legendario que, según la tradición, duerme hasta que Dinamarca se encuentre en grave peligro.
Lleva una linterna o usa la de tu móvil: aunque hay algo de iluminación, las zonas más profundas están realmente oscuras y explorarlas con luz propia añade dramatismo a la experiencia.
Las salas de gala y la Gran Sala de Baile
En marcado contraste con las casamatas, las salas superiores del castillo muestran el esplendor renacentista que Federico II quiso proyectar. La Gran Sala de Baile (Ballroom) es particularmente impresionante: con 62 metros de longitud, es una de las salas de este tipo más grandes de Europa. Sus tapices flamencos, aunque reconstrucciones tras el incendio de 1629, siguen narrando la historia de los reyes daneses.
Las vistas desde las murallas
No cometas el error de centrarte solo en el interior. Camina por las murallas superiores donde los cañones aún apuntan hacia Suecia. Las vistas del estrecho de Øresund son espectaculares, especialmente cuando se puede ver la costa sueca de Helsingborg al otro lado del agua. Es fácil imaginar por qué este emplazamiento fue tan codiciado militarmente.
El teatro de Hamlet en verano
Cada verano, desde 1816, el patio del castillo se convierte en escenario para representaciones de Hamlet por compañías teatrales de todo el mundo. Si tu visita coincide con la temporada (generalmente de junio a agosto), presenciar la obra en el lugar que la inspiró es una experiencia única. Consulta el calendario en la web oficial para reservar entradas.
Consejos de visitantes experimentados
Compra las entradas online con anticipación, especialmente en temporada alta. Las colas en taquilla pueden ser largas, sobre todo cuando llegan grupos de cruceros a mediodía.
La mejor hora para visitar es a primera hora de la mañana (10:00-11:00), cuando los pasillos aún están tranquilos y puedes explorar las casamatas sin el bullicio de grandes grupos.
No subestimes el clima: el castillo está expuesto al viento del mar y puede hacer frío incluso en verano. Las casamatas son especialmente frescas, así que lleva una chaqueta ligera.
Qué hay cerca
A apenas 300 metros del castillo se encuentra el Museo Marítimo M/S (M/S Museet for Søfart), ubicado de forma espectacular en un antiguo dique seco subterráneo. Si te interesa la historia naval, es una visita complementaria perfecta.
El centro histórico de Helsingør merece un paseo, con sus calles adoquinadas y casas de entramado de madera. Y si quieres una mini-aventura internacional, la terminal de ferris a Helsingborg (Suecia) está a 15 minutos a pie. El trayecto dura solo 20 minutos y te permite añadir un país más a tu itinerario sin esfuerzo.
Castillo de Frederiksborg: el Versalles danés
Un palacio de cuento sobre el agua
Si Kronborg impresiona por su poder militar, el Castillo de Frederiksborg (Frederiksborg Slot) deslumbra por su belleza romántica. Construido sobre tres pequeñas islas en el lago del castillo (Slotssøen), este complejo renacentista es el más grande de Escandinavia y a menudo recibe el apodo de "Versalles de Dinamarca".
El rey Cristián IV, el mismo monarca constructor obsesionado con dejar su huella arquitectónica, lo levantó entre 1602 y 1620 como su residencia favorita. Durante más de 200 años, fue el escenario ceremonial donde los monarcas daneses eran ungidos y coronados en su espectacular Capilla de la Coronación.
Un devastador incendio en 1859 destruyó gran parte del edificio principal, pero su reconstrucción, financiada por el magnate cervecero J.C. Jacobsen (fundador de Carlsberg), dio lugar a algo único: el castillo se convirtió en el Museo de Historia Nacional de Dinamarca, inaugurado en 1878.
Información práctica
Horarios de apertura:
- Abril a octubre: todos los días de 10:00 a 17:00
- Noviembre a marzo: todos los días de 11:00 a 15:00
Precios de entrada:
- Adultos: 110 DKK
- Estudiantes y mayores de 65 años: 90 DKK
- Menores de 18 años: entrada gratuita
- Grupos de 10 o más personas: 90 DKK por persona
Dedica entre 3 y 4 horas para recorrer el museo y los jardines con calma. Este castillo es grande y está repleto de contenido, así que no lo visites con prisas.
Cómo llegar desde Copenhague
Toma el tren de cercanías S-tren (línea A) desde la Estación Central de Copenhague hasta Hillerød, que es la última parada de la línea. El trayecto dura unos 40 minutos.
Desde la estación de Hillerød, puedes caminar 15-20 minutos a través de la ciudad siguiendo las señales hacia el castillo, o tomar autobuses locales que te dejan más cerca. El paseo a pie es agradable y te permite ir anticipando la primera visión del castillo reflejado en el lago.
Recorriendo el Museo de Historia Nacional
A diferencia de otros castillos-museo, Frederiksborg cuenta la historia completa de Dinamarca a través de una vasta colección de retratos, pinturas históricas y arte decorativo que cubre 500 años. Las salas están organizadas cronológicamente, así que avanzas literalmente a través del tiempo mientras exploras el edificio.
La Capilla de la Coronación: milagrosamente intacta
La Capilla de la Coronación sobrevivió milagrosamente al incendio de 1859 y conserva su opulento interior original del siglo XVII. Sus paredes están decoradas con los escudos de armas de los Caballeros de la Orden del Elefante, la más alta condecoración danesa. Hoy en día se sigue utilizando para eventos privados, incluyendo ceremonias reales.
El silencio reverente que suele reinar aquí contrasta con el bullicio del resto del castillo. Es uno de esos espacios que te hacen bajar instintivamente la voz.
El Gran Salón y los retratos del poder
El Gran Salón (Riddersalen), en la planta superior, es una obra maestra de la arquitectura renacentista. Más allá de los monarcas, la colección incluye retratos de daneses ilustres de todas las épocas: desde el astrónomo Tycho Brahe hasta el escritor Hans Christian Andersen. Buscar estos rostros famosos mientras recorres las salas puede convertirse en una especie de juego cultural.
La Fuente de Neptuno y el patio exterior
En el patio exterior encontrarás una impresionante fuente coronada por Neptuno, diseñada para simbolizar el dominio danés sobre los mares nórdicos. Eso sí, la que ves es una copia: la original fue saqueada por las tropas suecas en 1658 durante una de las muchas guerras entre ambos países.
Los jardines barrocos: un paseo obligatorio
Uno de los errores más comunes es ignorar los jardines barrocos que se extienden detrás del castillo. Restaurados a su gloria original, con setos perfectamente recortados, estatuas clásicas y fuentes simétricas, son el lugar perfecto para pasear después de la visita al museo.
Desde los niveles superiores de los jardines, obtendrás vistas magníficas del castillo completo, ideal para fotografías panorámicas. Y si visitas en primavera o principios de verano, los parterres florales están en su máximo esplendor.
El pequeño ferry del lago
En temporada de verano opera el ferry M/S Frederiksborg, un pequeño barco que recorre el lago ofreciendo perspectivas únicas del castillo desde el agua. El paseo dura unos 20-30 minutos y es especialmente popular para fotografía. La parada está a unos 200 metros de la entrada principal.
Consejos prácticos
Descarga la audioguía oficial (app gratuita) antes de llegar. Es completa, está disponible en varios idiomas incluyendo español, y marca un ritmo adecuado para la visita sin abrumarte con información.
Llega a primera hora de la mañana si quieres disfrutar de las salas más famosas con tranquilidad. A mediodía, especialmente en verano, el castillo se llena de grupos turísticos y el ritmo de visita se vuelve más lento.
La accesibilidad aquí es buena en comparación con otros castillos históricos. Hay ascensores y la mayor parte del museo es accesible para usuarios de sillas de ruedas, aunque los jardines barrocos tienen caminos de grava que pueden presentar dificultades.
Mejor época para visitar
La primavera tardía (mayo-junio) y el principios de otoño (septiembre) son ideales: los jardines están espléndidos, el clima es agradable y las multitudes son más manejables que en pleno verano.
Evita el invierno si puedes, no tanto por el castillo en sí (que es magnífico bajo cualquier clima), sino porque los jardines están desnudos y los días son cortos y oscuros.
Castillo de Rosenborg: el cofre del tesoro real
El castillo íntimo en el corazón de la capital
El Castillo de Rosenborg (Rosenborg Slot) es completamente diferente a sus hermanos mayores. Situado en pleno centro de Copenhague, rodeado por el popular parque Kongens Have (Jardín del Rey), este castillo renacentista de ladrillo rojo fue construido como "casa de verano" del infatigable Cristián IV entre 1606 y 1633.
Lo que comenzó como un modesto pabellón de placer creció en fases hasta convertirse en un pequeño castillo de estilo renacentista holandés. Fue la residencia favorita de Cristián IV, quien murió aquí en 1648. Después del siglo XVIII dejó de ser residencia real y se convirtió en lo que es hoy: un museo que muestra 400 años de esplendor real y, sobre todo, el custodio de las Joyas de la Corona Danesa.
Información práctica
Horarios de apertura (varían significativamente según temporada):
- Verano (junio-agosto): 09:00 a 18:00
- Primavera y otoño (abril-mayo, sept-oct): 10:00 a 17:00
- Invierno (enero-marzo, nov-dic): 11:00 a 16:00 (con algunos días de cierre)
Importante: verifica siempre en la web oficial antes de tu visita, ya que los horarios son variables.
Precios de entrada:
- Adultos: 130 DKK
- Estudiantes: 85 DKK
- Menores de 18 años: entrada gratuita
La duración recomendada es de 1.5 a 2.5 horas, dependiendo de tu interés en los detalles históricos.
Cómo llegar
Rosenborg tiene la ventaja de estar en el centro de Copenhague, a unos 10-15 minutos a pie desde muchos hoteles céntricos. La estación más cercana es Nørreport (metro, tren de cercanías S-tren y autobuses), a solo 5 minutos caminando.
Si llegas por Nørreport, atraviesa el Jardín Botánico o rodea por el mercado Torvehallerne para llegar al parque Kongens Have, donde se alza el castillo.
Las Joyas de la Corona: el tesoro en el sótano
Sin lugar a dudas, la atracción estrella de Rosenborg son las Joyas de la Corona Danesa, guardadas en cámaras acorazadas de alta seguridad en el sótano del castillo. A diferencia de otras joyas de la corona europeas que son solo piezas de museo, estas todavía se utilizan en ocasiones especiales.
Verás coronas deslumbrantes incrustadas de diamantes, rubíes y perlas, cetros de oro macizo, espadas ceremoniales y otras insignias reales. La seguridad es evidente: cristales blindados, alarmas visibles y guardias presentes. Es como entrar en la bóveda de un banco del siglo XXI que custodia tesoros del siglo XVII.
El ambiente en el tesoro es más oscuro y controlado, lo que dificulta la fotografía pero añade dramatismo a la experiencia.
El Trono de la Coronación: unicornios y leones de plata
En una de las salas superiores se encuentra una de las piezas más extraordinarias de toda la realeza europea: el Trono de la Coronación, tallado en marfil de narval (que en su época se creía que era cuerno de unicornio) y custodiado por tres leones de plata de tamaño natural.
El trono fue utilizado para las coronaciones danesas y verlo en persona, custodiado por esos leones que parecen vivos bajo la luz tenue, es uno de esos momentos que justifican por sí solos la entrada.
Un viaje cronológico sala por sala
El interior del castillo está organizado cronológicamente, sala por sala, reflejando el gusto y la historia de los sucesivos reyes desde Cristián IV hasta Federico IV. Caminar por Rosenborg es literalmente caminar a través del tiempo, viendo cómo cambió el estilo decorativo de una época a otra.
En la sala de Cristián IV se exhiben las prendas ensangrentadas que llevaba cuando perdió un ojo en la batalla naval de Kolberger Heide en 1644. Este tipo de detalles personales e íntimos hacen que la historia cobre vida de una forma que las grandes salas ceremoniales no logran.
La acústica del "baño parlante"
Una curiosidad que pocos visitantes conocen: en el stengangen (pasillo de piedra) hay un fenómeno acústico peculiar que permite que los susurros se transmitan de una esquina diagonalmente opuesta a otra. Era una forma de comunicación privada en la corte, y hoy puedes probarlo si el castillo no está demasiado abarrotado.
Consejos de visita fundamentales
Reserva con antelación y para un horario específico, especialmente de mayo a septiembre. En temporada alta, Rosenborg puede llenarse completamente y sin reserva previa es posible que no puedas entrar.
No lleves bolsos grandes: no están permitidos en el interior y debes dejarlos obligatoriamente en taquillas, que pueden llenarse rápido en horas punta. Lleva solo lo imprescindible en los bolsillos.
La mejor hora es justo a la apertura (según temporada, 09:00, 10:00 u 11:00). Los primeros visitantes tienen el tesoro prácticamente para ellos solos durante 20-30 minutos antes de que lleguen los grupos.
Evita los fines de semana de julio y agosto y, si es posible, los días en que hay cruceros atracados en el puerto de Copenhague (puedes consultar el calendario de cruceros online).
Una advertencia sobre accesibilidad
A diferencia de Frederiksborg, Rosenborg no es accesible para sillas de ruedas debido a sus numerosas escaleras estrechas y la ausencia de ascensor. Solo la planta baja y el área del tesoro son parcialmente accesibles. Si tienes problemas de movilidad, consulta con el personal antes de comprar la entrada.
Los jardines Kongens Have
Después de la visita, no te vayas sin pasear por Kongens Have, uno de los parques más antiguos y queridos de Copenhague. En verano, los locales llenan el césped para hacer picnic, leer o simplemente tomar el sol. Es el lugar perfecto para relajarte y procesar todo lo que acabas de ver.
En una esquina del parque, cerca de la entrada principal del castillo, hay una estatua de Hans Christian Andersen que se ha convertido en punto de encuentro popular.
Qué más hay cerca
A 500 metros se encuentra la Galería Nacional de Dinamarca (SMK - Statens Museum for Kunst), si tu apetito cultural aún no está saciado. El Jardín Botánico está a 400 metros, y el mercado gastronómico Torvehallerne, junto a la estación de Nørreport, es perfecto para comer algo tras la visita.
Planificando tu ruta por los tres castillos
¿En un día o varios días?
Técnicamente, puedes visitar los tres castillos en un día largo, pero será agotador y no disfrutarás plenamente de ninguno. Este es un itinerario maratoniano que solo recomendamos si realmente tu tiempo es muy limitado:
- 09:00: Salida desde Copenhague hacia Hillerød (Frederiksborg)
- 10:00-13:30: Castillo de Frederiksborg y jardines
- 14:30-17:00: Castillo de Kronborg en Helsingør (ruta de regreso pasando por allí)
- 18:30-20:00: Castillo de Rosenborg (aprovechando el horario extendido de verano)
Nuestra recomendación: dedica al menos dos días. Frederiksborg y Kronborg en una jornada (están relativamente cerca) y Rosenborg otro día, combinándolo con otros atractivos del centro de Copenhague. Así podrás disfrutar sin prisas y absorber la historia de cada lugar.
La mejor secuencia cronológica
Si te interesa seguir un orden cronológico, comienza por Rosenborg (el más antiguo en su forma actual), luego Frederiksborg y termina en Kronborg. Pero desde el punto de vista práctico y geográfico, es más lógico hacer:
- Día 1: Frederiksborg (mañana) + Kronborg (tarde)
- Día 2: Rosenborg + centro de Copenhague
Copenhagen Card: ¿merece la pena?
La Copenhagen Card incluye la entrada gratuita a los tres castillos más transporte público ilimitado. Si planeas visitar estos castillos más otras atracciones de Copenhague (Tivoli, museos, etc.), la tarjeta puede salir muy rentable. Haz los números según tu itinerario específico.
Mejor época del año para visitarlos
Primavera (mayo-junio) es ideal: clima agradable, jardines florecidos (especialmente en Frederiksborg), menos turistas que en verano y horarios ampliados.
Verano (julio-agosto) es la temporada alta con el mejor clima y horarios más largos, pero también más multitudes y precios altos. Si vienes en esta época, reserva todo con antelación.
Otoño temprano (septiembre) combina lo mejor de ambos mundos: aún hace buen tiempo, los colores otoñales embellecen los jardines, y las multitudes han disminuido.
Invierno tiene su encanto (especialmente Rosenborg bajo la nieve), pero los horarios son muy reducidos, algunos castillos cierran ciertos días, y la experiencia en Frederiksborg y Kronborg puede ser menos disfrutable por el frío.
Consejos prácticos generales
Transporte y logística
El sistema de transporte público danés es eficiente y puntual. Compra una Rejsekort (tarjeta de transporte recargable) si vas a hacer varios trayectos, o usa directamente la Copenhagen Card si la has adquirido.
Para Kronborg y Frederiksborg, verifica los horarios de tren de vuelta con antelación, especialmente si viajas en domingo o días festivos, cuando la frecuencia puede reducirse.
Comida y restauración
Ninguno de los tres castillos tiene restaurantes internos destacables. En Frederiksborg hay una cafetería básica, pero te recomendamos comer en Hillerød antes o después de la visita. En Helsingør hay buenos restaurantes cerca del puerto. Para Rosenborg, aprovecha el mercado Torvehallerne o los muchos cafés del centro de Copenhague.
Lleva agua y algún snack en la mochila, especialmente para las visitas de Frederiksborg y Kronborg, que pueden extenderse varias horas.
Fotografía
La fotografía sin flash está permitida en los tres castillos, pero el uso de trípodes está prohibido o muy restringido. Las mejores fotos exteriores se consiguen:
- Kronborg: desde la orilla al acercarse andando, y desde las murallas superiores hacia Suecia
- Frederiksborg: desde el extremo del lago mirando hacia el castillo (reflejos mágicos), y desde los jardines superiores
- Rosenborg: desde el foso y los jardines de Kongens Have
La luz de media mañana o última tarde suele ser la más favorecedora para los exteriores.
Idioma y señalización
Toda la señalización está en danés e inglés. El personal habla inglés perfectamente. En temporada alta, especialmente en Kronborg, hay guías que ofrecen visitas en varios idiomas (verifica disponibilidad).
Las audioguías digitales de Frederiksborg y Rosenborg tienen opción en español, pero en Kronborg solo están disponibles en danés, inglés y alemán.
Tres castillos, tres experiencias
Habrás notado que cada uno de estos castillos ofrece algo completamente distinto. Kronborg es la fortaleza militar dramática con el aura shakesperiana. Frederiksborg es el palacio de cuento de hadas que narra 500 años de historia nacional. Rosenborg es el cofre íntimo donde se guardan los secretos más preciados de la corona.
Juntos, estos tres monumentos te ofrecen una perspectiva completa del poder, la cultura y el esplendor de los reyes daneses a través de los siglos. No son simplemente edificios históricos: son cápsulas del tiempo que siguen vivas, contando historias a quienes se toman el tiempo de escucharlas.
¿Ya has decidido por cuál empezar? Sea cual sea tu elección, llegarás preparado para exprimir cada minuto de la experiencia.
Fotografía principal de Jonas Smith
