Copenhague

Copenhague no es una ciudad que grite por atención. Te conquista calladamente: con el tintineo constante de las bicicletas, con las velas encendidas en los cafés a pleno día, con la gente nadando en el puerto industrial como si fuera lo más normal del mundo. La capital danesa ha conseguido algo que muy pocas ciudades logran: ser moderna sin perder alma, estar llena de gente sin sentirse agobiante, y ser cara de narices pero que nadie se arrepienta de haber venido.
Con 660.000 habitantes en el municipio (1.3 millones si cuentas el área metropolitana), København —su nombre danés que significa "puerto de los mercaderes"— es lo suficientemente compacta para recorrerla en bicicleta, pero lo bastante rica en experiencias para que te quedes más días de los planeados. Fue nombrada Capital Mundial de la Arquitectura UNESCO en 2023 y Capital Verde Europea en 2014, pero son reconocimientos que simplemente certifican lo que ya se respira al llegar: esta ciudad funciona de otra manera.
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Cómo llegar y moverte sin complicarte la vida
Desde el aeropuerto al centro: más fácil imposible
El Aeropuerto de Kastrup (CPH) está a solo 8 kilómetros del centro, lo que técnicamente lo convierte en uno de los aeropuertos más cercanos a una capital europea. Tienes tres opciones principales:
Metro M2 (la ganadora): Sale cada 4-6 minutos y te planta en Kongens Nytorv o Nørreport en 13-15 minutos. Un billete de 3 zonas cuesta unos 36 DKK (aproximadamente 4.80€). Los vagones son nuevos, automáticos y van sin conductor, lo que significa que puedes sentarte en la primera fila y fingir que conduces el metro. Los niños lo agradecen.
Tren regional: Si tu hotel está cerca de København H (la Estación Central) o del barrio de Vesterbro, el tren es igual de rápido: 13 minutos exactos. Misma tarifa que el metro.
Taxi: Entre 300-400 DKK (40-55€). Sinceramente, con lo bien que funciona el transporte público, solo tiene sentido si llevas equipaje para mudarte o viajas con niños pequeños a las 3 de la madrugada.
La Copenhagen Card: haz los números
La Copenhagen Card es una de esas tarjetas turísticas que realmente puede salirte a cuenta si planeas bien. La versión "Discover" (transporte ilimitado + entrada a más de 80 atracciones) cuesta aproximadamente 499 DKK por 24 horas y 739 DKK por 48 horas.
¿Merece la pena? Depende. Si tu plan incluye Tivoli (entrada: ~150 DKK), el Castillo de Rosenborg (~140 DKK), un paseo en barco por los canales (~120 DKK) y moverte en transporte público todo el día, ya has amortizado la tarjeta del primer día. Además, incluye transporte a destinos fuera de la ciudad como Roskilde o el Castillo de Kronborg.
El tema de las bicis (y por qué no caminar por donde no debes)
Copenhague tiene más bicicletas que habitantes. El 49% de los desplazamientos al trabajo se hacen pedaleando, incluso cuando nieva. Han creado "autopistas para bicis" con semáforos sincronizados (la famosa "Ola Verde") para que los ciclistas no tengan que pararse.
Esto es maravilloso para la sostenibilidad, pero genera el error número uno de los turistas: caminar por el carril bici. Los carriles son sagrados aquí. Si te despistas y pisas uno, espera campanillazos furiosos, gritos en danés y miradas asesinas. No es personal; simplemente has bloqueado su autopista. Mira siempre el suelo: el carril bici suele estar pintado de azul o marcado con pictogramas de bicicletas.
¿Quieres alquilar una? Hay decenas de empresas, desde las clásicas Bycyklen (bicis eléctricas compartidas) hasta tiendas tradicionales que alquilan bicicletas holandesas por unos 100-150 DKK al día. Es la mejor manera de sentirte local durante unas horas.
Qué hace especial a Copenhague (más allá de La Sirenita)
Hygge: esa palabra que no se puede traducir
Los daneses tienen un concepto llamado hygge (se pronuncia algo así como "huga") que resume su filosofía de vida. No hay traducción exacta, pero es algo parecido a "comodidad, calidez y convivencia". Lo verás en todas partes: cafés con velas encendidas incluso a mediodía, mantas de lana en las terrazas para que la gente pueda sentarse fuera en octubre, iluminación cálida en lugar de luces blancas.
No es decoración. Es un estado de ánimo cultivado con esmero.
Un puerto donde la gente se baña (de verdad)
El agua del puerto de Copenhague es tan limpia que hay piscinas públicas (Havnebadet) en pleno centro donde locales y turistas se zambullen en verano. La más famosa está en Islands Brygge, con trampolines de 5 metros. Ver a la gente nadando con el skyline industrial de fondo es uno de esos momentos surrealistas que solo pasan aquí.
El agua del grifo, por cierto, es deliciosa. No gastes dinero en botellas de agua.
Christiania: la comuna que sigue siendo libre (más o menos)
La Ciudad Libre de Christiania es una comuna autogestionada fundada en 1971 por hippies que ocuparon unos barracones militares abandonados. Tiene sus propias reglas: no se permiten coches, no se permiten fotos en ciertas zonas, y durante décadas tuvo un mercado abierto de cannabis en la famosa "Pusher Street".
La situación está cambiando. En 2024-2025 ha habido presión policial fuerte y parte de ese mercado ha sido desmantelado, pero Christiania sigue siendo un enclave fascinante donde el arte callejero, los talleres artesanales y los bares alternativos conviven en un limbo legal único en Europa.
Consejo importante: No saques fotos en Pusher Street ni de la gente que veas allí. Las señales lo indican claramente y es una cuestión de respeto.
Los imprescindibles que no puedes saltarte
Nyhavn: el cliché que funciona
Sí, es el lugar más fotografiado de Dinamarca. Sí, está lleno de turistas. Y sí, merece totalmente la pena. El canal de Nyhavn con sus casas de colores de los siglos XVII y XVIII es bonito de una forma casi irreal.
El truco para disfrutarlo: ve al amanecer. Sobre las 6:30-7:00 de la mañana en verano, el lugar está vacío, la luz es dorada y puedes conseguir esa foto que has visto mil veces pero sin el barullo de gente. Si eres más de trasnochar, quédate después de las 22:00 cuando los grupos de turistas ya se han ido y solo quedan locales tomando cerveza en las terrazas.
Dato curioso: Hans Christian Andersen vivió en el número 20 de Nyhavn durante casi 20 años. Ahí escribió "La Sirenita" y "El soldadito de plomo".
Tivoli: el parque de atracciones más antiguo del mundo (que sigue molando)
Tivoli abrió en 1843 y es el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo. Walt Disney visitó este lugar antes de crear Disneyland y admitió que fue su inspiración.
Pero Tivoli no es un parque de atracciones cualquiera. Es un jardín romántico con 110.000 bombillas de colores, conciertos gratuitos, restaurantes históricos y montañas rusas de madera que crujen de forma inquietante. En Navidad y Halloween se transforma completamente, con decoraciones temáticas que justifican la visita aunque no te montes en nada.
Horario: Varía según temporada. En verano (mayo-septiembre) abre de 11:00 a 23:00 aproximadamente. En invierno solo abre para temporada de Navidad (mediados noviembre-primeros enero).
Precio: Entrada al parque unos 150-180 DKK. Las atracciones se pagan aparte (90-130 DKK por pulsera multirides) salvo que tengas la Copenhagen Card.
La Sirenita: gestiona tus expectativas
Hay que decirlo: La Sirenita (Den Lille Havfrue) mide 1,25 metros. Es pequeña, está en una zona industrial del puerto lejos de todo, y es la decepción turística número uno de Copenhague.
Y aun así, irás. Todo el mundo va. Es el símbolo de la ciudad, inspirada en el cuento de Hans Christian Andersen y esculpida en 1913 por Edvard Eriksen. La buena noticia es que llegas rápido en bici por el paseo marítimo desde el centro, y la zona de Kastellet (la fortaleza en forma de estrella) que está justo al lado es preciosa para caminar.
Fotos y vuelta. No le dediques más de 20 minutos.
Rosenborg Slot: tesoros reales sin agobios
El Castillo de Rosenborg es el castillo más accesible y menos masificado de Copenhague. Construido en el siglo XVII como residencia de verano del rey Christian IV, ahora alberga las Joyas de la Corona Danesa: coronas de oro macizo, espadas enjoyadas y un juego de copas de cuerno de narval (sí, de narval).
El castillo está rodeado por los Jardines del Rey (Kongens Have), el parque más antiguo de Copenhague y el lugar favorito de los locales para hacer picnic en verano. Lleva un bocadillo, una cerveza de supermercado (cuestan la mitad que en cualquier bar) y observa cómo los daneses disfrutan del sol como si fuera un regalo de los dioses.
Horario: De 10:00 a 16:00 en invierno, hasta 17:00 en verano. Precio: Unos 140 DKK (incluido con Copenhagen Card).
Christiansborg: el único edificio del mundo que alberga los tres poderes
El Palacio de Christiansborg es sede del Parlamento danés, la Oficina del Primer Ministro y el Tribunal Supremo. Es el único edificio en el mundo que aloja los tres poderes del Estado bajo el mismo techo.
Pero lo mejor está arriba: la Torre de Christiansborg de 106 metros es de acceso gratuito (uno de los pocos miradores gratis en Copenhague) y ofrece las mejores vistas panorámicas de la ciudad. Sube en ascensor, identifica todos los lugares que has visitado y baja satisfecho sin haber pagado un euro.
Acceso a la torre: Entrada gratuita, abierto de 10:00 a 17:00 (hasta 21:00 en verano). Puede haber cola en días soleados.
Los barrios que debes explorar
Vesterbro: de barrio rojo a epicentro hipster
Vesterbro era el barrio rojo de Copenhague hasta los años 90. Ahora es el distrito más cool de la ciudad, lleno de cafeterías de especialidad, tiendas vintage, cervecerías artesanales y restaurantes de cocina fusión.
Istedgade es la calle principal, donde antes había prostíbulos y ahora hay brunch spots con colas de media hora. El Meatpacking District (Kødbyen) es un antiguo matadero reconvertido en zona de restaurantes, galerías y clubs. Las naves industriales de ladrillo blanco y rojo contrastan con la movida nocturna que arranca los jueves.
Dónde comer: Gorilla para comida de mercado sofisticada, Warpigs Brewpub para costillas ahumadas y cerveza artesanal.
Nørrebro: multicultural y auténtico
Nørrebro es el barrio más multicultural de Copenhague y el único que mantiene un aire rebelde y no turistificado. Aquí vive gente de 120 nacionalidades diferentes, hay mezquitas junto a cafés daneses y arte callejero en cada esquina.
Jægersborggade es una calle estrecha llena de tiendas independientes, chocolaterías artesanales y el mejor café de Copenhague (Coffee Collective). Los domingos hay mercadillo en Blågårds Plads.
El Superkilen Park es un proyecto de diseño urbano que refleja la diversidad del barrio: tiene elementos traídos de 60 países diferentes, desde farolas de Qatar hasta columpios de Irak, todo en un espacio de líneas curvas y colores imposibles. Es muy "instagrammable" y genuinamente interesante.
Østerbro: pijo, tranquilo y lleno de familias
Si Vesterbro es hipster y Nørrebro es multicultural, Østerbro es el barrio de las familias acomodadas y los carritos de bebé de diseño escandinavo. Más tranquilo, más caro, más pulido.
Aquí está el Estadio Nacional y los Jardines de Frederiksberg, un parque inmenso con un zoo, canales con botes de remo y el palacio de Frederiksberg. Olufsvej es una calle con casitas de colores pastel mucho menos masificada que Nyhavn, ideal para fotos sin turistas en el encuadre.
Comer en Copenhague sin arruinarte (del todo)
Vamos a ser claros: Copenhague es extremadamente cara. Una cerveza en un bar cuesta entre 70-90 DKK (8-12€), un café 50-60 DKK (6-8€). Una cena en un restaurante medio te deja fácilmente en 400-500 DKK por persona con bebida.
Dicho esto, la comida aquí es de altísima calidad y hay maneras de comer bien sin necesitar una hipoteca.
Mercados de comida callejera: tu mejor aliado
Reffen (Refshaleøen): El mercado de comida callejera más grande de Escandinavia. Está en una antigua zona industrial junto al puerto, con contenedores reconvertidos en puestos de comida de 30 países diferentes. Tacos coreanos, ramen japonés, pizza napolitana, todo entre 80-120 DKK. Vistas al agua, ambiente relajado, música en vivo algunos días.
Broens Gadekøkken: Justo enfrente del Playhouse (el teatro nacional), sobre un puente de madera en el canal. Más pequeño que Reffen pero igual de bueno, con opciones que van desde fish & chips hasta comida tailandesa.
Torvehallerne: El mercado gastronómico cubierto más bonito de la ciudad. Aquí los precios ya suben un poco (es más gourmet), pero es el sitio para probar especialidades danesas como el smørrebrød (pan de centeno abierto con todo tipo de toppings) de Hallernes Smørrebrød.
Platos que tienes que probar
Smørrebrød: El sándwich abierto danés es arte. Pan de centeno denso cubierto con arenque marinado, salmón, rosbif, paté... y decorado con pepinillos, cebolla crujiente y eneldo. Se come con cuchillo y tenedor. Aamanns es el templo del smørrebrød moderno (pero caro). Para algo más accesible, Café Gammel Torv.
Hotdogs daneses: Los puestos de pølsevogn (carrito de salchichas) son una institución. Pide un "ristet hotdog med det hele" (tostado con todo): cebolla crujiente, pepinillos, mostaza, ketchup, remoulade y cebolla fresca. Cuesta unos 45-50 DKK y es delicioso. DØP (Doggi Organic Pølser) en Nørrebro hace versiones orgánicas.
Frikadeller: Albóndigas danesas aplastadas, servidas con patatas, salsa marrón y col roja dulce. Comida casera danesa en su máxima expresión.
Kanelsnegle: El rollo de canela danés. Más denso y menos dulce que el americano. Juno the Bakery hace los mejores.
Supermercados: tus mejores amigos
Si quieres sobrevivir económicamente, compra en supermercados. Netto, Fakta y Rema 1000 son los más baratos. Irma es más caro pero sus productos premium y diseño retro merecen una visita. Prepara bocadillos para el día y cena fuera solo cuando realmente valga la pena.
Cuándo ir: el clima que nadie te cuenta
La mejor época es junio a agosto, sin discusión. Los días son eternos (anochece sobre las 22:30), hay vida en las calles, terrazas hasta reventar, gente bañándose en el puerto, festivales de música. Las temperaturas rondan los 20-23°C, que para los estándares escandinavos es prácticamente Caribe.
Pero tiene trampa: es temporada alta, los hoteles están a precio de oro y los lugares más turísticos (Nyhavn, Tivoli) están colapsados.
Diciembre es la alternativa mágica si no te importa el frío. Los Mercados de Navidad transforman la ciudad, Tivoli se llena de luces y decoración, y el hygge danés alcanza su máxima expresión con velas por todas partes y gløgg (vino caliente especiado) en cada esquina. Eso sí, oscurece a las 15:30 y las temperaturas rondan los 2-4°C.
Abril-mayo y septiembre son el equilibrio perfecto: menos gente, precios moderados, clima aceptable (15-18°C) y los locales volviendo a la vida después del invierno oscuro.
Evita noviembre y febrero: grises, lluviosos, ventosos y sin el encanto navideño que justifica el frío. Días de 7 horas de luz. La palabra "depre" cobra sentido.
El tema del viento (nadie te lo dice)
Copenhague es ventosa. Muy ventosa. El viento del Báltico no para nunca. Los daneses tienen un dicho: "No existe el mal tiempo, solo ropa inadececuada". Lleva siempre una chaqueta cortavientos, incluso en julio. El clima puede cambiar cuatro veces en un día.
Dónde dormir según tu estilo
Si quieres estar en el centro (y puedes permitírtelo)
Hotel d'Angleterre: El hotel de lujo histórico de Copenhague, justo en Kongens Nytorv. Habitaciones desde 3.000 DKK la noche (400€+). Es caro, pero estás en el centro absoluto.
Nimb Hotel: Dentro de Tivoli, diseño morisco-danés único, restaurante con estrella Michelin. Desde 2.500 DKK.
Para algo más razonable: Hotel SP34 (Vesterbro), diseño boutique en edificio histórico, desde 1.200 DKK.
Zona hipster (Vesterbro/Nørrebro)
Steel House Copenhagen: Hostel-hotel con habitaciones privadas desde 800 DKK. Diseño industrial, bar en la terraza, ambiente joven.
Generator Copenhagen: Hostel moderno con literas de diseño y zonas comunes que parecen lobbies de hotel. Camas desde 250 DKK, habitaciones privadas desde 700 DKK.
Opciones económicas
Danhostel Copenhagen City: El hostel oficial está literalmente junto al agua en Islands Brygge. Limpio, funcional, desayuno incluido. Literas desde 200 DKK.
Airbnb: Apartamentos enteros desde 600-900 DKK la noche si reservas con tiempo. Nørrebro y Vesterbro tienen mejor relación calidad-precio que el centro.
Excursiones de un día que valen la pena
Castillo de Kronborg (Helsingør)
A 45 minutos en tren hacia el norte está el Castillo de Hamlet. Literalmente. Shakespeare ambientó su tragedia aquí (aunque nunca visitó el lugar). Es Patrimonio UNESCO, está frente al mar separando Dinamarca de Suecia, y tiene mazmorras, salones renacentistas y vistas del estrecho de Øresund.
Si vas en verano, puedes ver representaciones de Hamlet en el patio del castillo.
Louisiana Museum of Modern Art
Posiblemente el museo de arte moderno más bonito del mundo. A 35 minutos en tren hacia Humlebæk, está construido en una mansión frente al mar con jardines de esculturas que bajan hasta la playa. Tienen Giacomettis en el césped y Calders junto a los árboles.
La colección permanente incluye Warhols, Picassos y Lichtensteins, pero el edificio y los jardines son la obra de arte principal. Si solo tienes un museo en tu agenda, que sea este.
Consejo: Lleva comida y come en el café del museo con vistas al mar. Vale cada corona extra.
Roskilde
A 25 minutos al oeste está Roskilde, antigua capital vikinga. El Museo de Barcos Vikingos exhibe cinco barcos originales del siglo XI rescatados del fiordo. En verano puedes navegar en réplicas de barcos vikingos construidas artesanalmente.
La Catedral de Roskilde, Patrimonio UNESCO, es el panteón de la monarquía danesa desde el siglo XV. 39 reyes y reinas enterrados aquí.
Malmö (Suecia)
A 35 minutos en tren cruzando el Puente de Øresund (el que sale en la serie danesa-sueca "The Bridge"). Malmö es la tercera ciudad de Suecia, mucho más relajada y barata que Copenhague. Ideal para decir que has visitado dos países en un día.
El barrio de Västra Hamnen tiene el edificio residencial más retorcido del mundo (Turning Torso) y una zona de baño frente al mar.
Errores que cometen los turistas (y cómo evitarlos)
- Caminar por el carril bici: Ya lo dijimos, pero lo repetimos. Es el error más común y más irritante para los locales. Los carriles están pintados de azul o marcados con bicis. No los pises. Punto.
- Cruzar en rojo: Los daneses respetan los semáforos peatonales religiosamente, incluso a las 3 de la madrugada sin un coche a la vista. Cruzar en rojo te gana miradas de desaprobación (y posible multa de 700 DKK).
- Dejar propina: El servicio está incluido en restaurantes y taxis. No se espera propina. Si quieres redondear la cuenta está bien, pero no es necesario dejar 10-15%.
- Quedarse solo en Indre By: El centro histórico (Indre By) es bonito pero turístico y caro. Los barrios interesantes son Vesterbro, Nørrebro y Østerbro. Si solo ves Nyhavn y Strøget (la calle peatonal comercial), te pierdes la ciudad real.
- No mirar el clima: Puedes tener sol, lluvia, viento y nubes en el mismo día. Lleva capas de ropa, chaqueta cortavientos y paraguas plegable siempre.
- Fotografiar en Christiania sin permiso: En Pusher Street y zonas específicas de Christiania está prohibido tomar fotos. Hay señales claras. Respétalas o arriesgas problemas serios.
Lo que necesitas saber antes de ir
Idioma: El danés suena como si alguien hablara sueco con una patata caliente en la boca. Pero no te preocupes: prácticamente el 100% de la población habla un inglés perfecto. Puedes sobrevivir sin saber una palabra de danés.
Moneda: Corona Danesa (DKK), no euros. Aunque Dinamarca está en la UE, no adoptó el euro. Algunas tiendas turísticas lo aceptan, pero con mal cambio. Usa tarjeta para todo: Dinamarca es prácticamente una sociedad sin efectivo.
Enchufes: Tipo K (el de "carita sonriente" con tres patas) o Tipo C/F europeo estándar. 230V.
Visado: Si eres español o latinoamericano, consulta requisitos Schengen. Para españoles, solo DNI/pasaporte válido.
Seguridad: Copenhague es extremadamente segura. Puedes caminar a cualquier hora sin problemas. Las bicicletas se dejan sin candado (aunque no lo recomendamos). Los índices de criminalidad son bajísimos.
Itinerarios sugeridos según tus días
Si tienes 2 días
Día 1: Nyhavn al amanecer → Rosenborg y jardines del rey → Almuerzo en Torvehallerne → Torre de Christiansborg → Paseo en barco por los canales → Tivoli al anochecer.
Día 2: Alquila bici → La Sirenita y Kastellet → Christiania → Reffen para comer → Vesterbro y Meatpacking District para la noche.
Si tienes 4 días
Añade un día para Louisiana Museum (mañana completa) y tarde en Nørrebro (Superkilen, Jægersborggade, Coffee Collective). Otro día para excursión a Kronborg o Roskilde.
Si tienes una semana
Añade Malmö (día completo con tiempo en la playa), visita a destilerías de cerveza artesanal, mercados vintage, baño en el puerto, clase de cocina danesa, visita a la Grundtvig's Church (expresionismo en ladrillo amarillo) y tiempo para simplemente pedalear sin rumbo fijo.
Spots para fotógrafos (más allá de Nyhavn)
- Grundtvig's Church: Iglesia expresionista de ladrillo amarillo con interior minimalista y simetría perfecta. Toma el autobús 150S hasta Bispebjerg.
- Olufsvej: Casitas de colores pastel en Østerbro, cero turistas.
- Superkilen Park: Líneas curvas blancas sobre suelo rojo y negro. Muy gráfico.
- Rundetårn: La rampa en espiral interior es única (no tiene escaleras). Vista 360° desde arriba.
- Islands Brygge al atardecer: Siluetas de gente bañándose con el skyline industrial de fondo.
Qué meter en la maleta
Verano (junio-agosto): Camisetas, pantalón corto, pero también pantalones largos, jersey ligero, chaqueta cortavientos y paraguas plegable. Las noches refrescan.
Invierno (noviembre-marzo): Abrigo de verdad, bufanda, guantes, gorro. Calzado impermeable. Varias capas térmicas.
Todo el año: Calzado cómodo para caminar (vas a caminar mucho), gafas de sol (el sol raso refleja brutalmente incluso en invierno), powerbank (el frío gasta baterías rápido).
Donde el diseño no es postureo
Hay ciudades que presumen de diseño. Copenhague simplemente lo vive. Las farolas son de diseño. Los cubos de basura son de diseño. Los semáforos tienen un estilo reconocible. La silla en la que te sientas en un café cualquiera probablemente sea una Wegner o una Jacobsen.
No es que los daneses sean obsesivos con la estética (bueno, sí lo son). Es que entienden que si vas a ver algo todos los días, que al menos sea bonito. Si vas a sentarte en una silla, que sea cómoda. Si vas a vivir en una ciudad, que funcione para las personas, no para los coches.
Copenhague no te pide que vengas. Simplemente existe siendo ella misma: eficiente, acogedora, cara pero honesta sobre ello, y llena de gente pedaleando bajo la lluvia con una sonrisa. Si buscas una ciudad que te enseñe que el urbanismo puede hacerse de otra manera, este es tu sitio. Y si solo quieres tomar un café en un canal bonito mientras ves pasar bicicletas, también funciona.
Trae dinero. Vale la pena.
Fotografía principal de Nick Karvounis
